El Matrimonio… Una “Especie” en Extinción February 10, 2008
Posted by raultarela in Uncategorized.trackback
Que lejano pareciera que va quedando el tiempo, donde las parejas de novios planificaban con vistas a su futuro, la concreción de sus matrimonios, teniendo en cuenta anticipadamente la consabida frase: “hasta que la muerte nos separe”. Se sabía, que cualquier matrimonio podría sucumbir por diferentes situaciones planteadas en la vida en común, pero esto no era la esencia que daba formas a sus pensamientos, sino la del firme y sano deseo de permanecer unidos para siempre. Sin embargo, hemos llegado a esta época “moderna” que nos está tocando vivir, donde simplemente basta hablar con jóvenes, y otros no tan jóvenes, para poder observar la decisión que muchos de ellos han tomado de convivir juntos como un hombre y una mujer, formando una pareja, pero donde no exista ninguna condición preestablecida que los ate, siendo esto algo que para nada se puede llamar matrimonio. Cuando hablamos de estas ataduras que se desean evitar, nos referimos esencialmente a la presencia de una unión civil y legal, más allá aún de recibir posteriormente la bendición de Dios en una ceremonia nupcial. Si se les pregunta el motivo por lo cual adoptan esta opción, casi invariablemente la respuesta está basada, en el hecho que no tiene sentido para ellos pensar en algo a un plazo permanente, cuando pueden observar a su alrededor la manera en que día tras día rompen con el vínculo conyugal, ya sea por medio de la separación o directamente por el divorcio, muchos matrimonios de su conocimiento, incluso en algunos casos hasta sus propios progenitores. He escuchado en estas últimas semanas, informaciones de distintos países, incluido en el cual yo he nacido, es decir Argentina, donde cada vez son menos las parejas que deciden hacer uso de una unión civil legal. ¿Por qué hemos llegado a esta triste instancia? Bueno, luego de buscar razones, unas un poco más esclarecedoras que otras, he arribado a la conclusión, de que el simple hecho de que existan una gran cantidad de casamientos, donde dicen muy sueltamente los contrayentes, nos casamos por que “estamos enamorados”, sin que para nada se mencione la palabra amor (definitivamente no es lo mismo estar enamorado que amar), es lo que hace que casi siempre termine la unión en una ruptura, cuando el enamoramiento deja de existir. O en otros casos, los intereses económicos o sociales, o la necesidad de obtener papeles para lograr un estatus migratorio legal dentro del país, hace que distintos individuos, hagan del casamiento un simple “negocio o convenio por conveniencia”. Además, se les debe sumar a estas opciones, aquellas que proceden del hecho que algunos dicen, que es preferible una mala unión a tener que quedarse en soledad y sin pareja, lo que habitualmente concluye con un divorcio. Igualmente y sin querer entrar en polémicas, están las instancias asumidas por otros que deciden encontrar su pareja en alguien de su mismo sexo, desvirtuando así completamente el sentido que Dios le dio en la creación al matrimonio, es decir a la familia misma a partir de un hombre y una mujer. Definitivamente en ninguna de estas propuestas hay alicientes suficientes como para mantenerse unidos por siempre, ya que no se está contando con los dos ingredientes principales, por un lado la importante e insustituible presencia de Dios en la familia, y por el otro, un amor genuino, dispuesto a luchar con todas las fuerzas posibles, para mantener férrea la decisión de estar juntos “hasta que la muerte nos separe”, sean cuales sean las situaciones por las que se deba atravesar. Por estas condiciones mencionadas precedentemente en este escrito, y algunas más que por razones de espacio no desarrollamos, hoy en los inicios del siglo veintiuno, el matrimonio como tal, es una especie en extinción. Mi mejor deseo y recomendación, es cada uno de nosotros cuidemos nuestras familias, y eduquemos con palabras y con el ejemplo a nuestro hijos. Juntos podremos luchar para salvar esta tan importante creación de nuestro Padre Celestial, ya que de no hacerlo, estaremos desentendiéndonos del cuidado y preservación de la célula principal de la humanidad, es decir, del matrimonio como tal. RT
Comments»
No comments yet — be the first.