La co-dependencia alcohólica en la familia March 3, 2008
Posted by raultarela in Uncategorized.trackback
La familia como institución siempre ha sufrido diferentes tipos de agresiones, las que de una manera u otra son conducentes a la destrucción de la misma. Esta situación que aquí estamos planteando, no debe ni puede ser pasada por alto, ya que en la medida que las familias sufran alteraciones negativas, en esa misma manera y en forma proporcional esto es derivado a la población en general. Si la familia se destruye, la humanidad padecerá las consecuencias.
Muchos son los elementos negativos que podríamos mencionar en este escrito, pero decidimos presentar uno de ellos, el que definitivamente es padecido en muchísimos hogares alrededor del mundo entero, nos estamos refiriendo al flagelo tan tristemente habitual, como es la co-dependencia alcohólica.
La co-dependencia alcohólica no es otra cosa que una enfermedad, la cual es padecida en muchas de las familias donde uno (o más) de sus integrantes es un adicto a la droga más popular, es decir el alcohol. En todo grupo donde exista la presencia de un alcohólico, es altamente probable que también estén presentes los co-dependientes, sufriendo en silencio y sin encontrar una salida a su problemática.
El caso más típico que usaremos como ejemplo, es sin dudas (sin ser la única opción), la de un esposo alcohólico, donde sin querer y sin saberlo, su esposa se transforma en la principal facilitadora, por lo tanto en una co-dependiente de primer orden. Igualmente, y sin que sus padecimientos sean menos graves, los hijos comienzan a jugar papeles inherentes a la enfermedad que estamos tratando.
Los síntomas más notorios de la esposa co-dependiente son observables en primer lugar, en una tendencia a negar el problema. Sus palabras procuran demostrar, que su esposo, en este caso, no abusa de la bebida, sino que como todos los hombres le gusta beber algunas copas, lo que en definitiva, para ella es algo completamente natural y normal. En segundo término, y ya bajo circunstancias donde los efectos del alcoholismo no se pueden negar ni ocultar, dada la gravedad a la que se ha arribado, hace su aparición en escena un segundo mecanismo de defensa, conocido como justificación o racionalización, mediante el cual se trata “desviar las culpas” hacia distintas circunstancias o personas. Los ejemplos clásicos permiten escuchar por ejemplo: “mi esposo está bebiendo por que tiene problemas en su trabajo”, o también “lo que sucede es que como tenemos serios problemas económicos, el quiere olvidar por medio de la bebida”. No es tampoco raro oír: “el jefe de mi esposo no lo aprecia y vive llamándole la atención todo el tiempo, lo que lo impulsa a beber”. La realidad es muy distinta a lo que ella menciona, ya que es casi seguro, que los problemas en el trabajo del esposo, las situaciones de presión de su jefe e incluso la inconsistencia económica en el hogar, son producto directo de la enfermedad de alcoholismo que él está padeciendo. Un alcohólico muy difícilmente pueda cumplir satisfactoriamente, ni siquiera con sus obligaciones más esenciales.
Bueno, quizás ya a esta altura en la lectura de esta columna, alguien se pueda sentir identificado con lo que aquí hemos escrito. Este tipo de situaciones patológicas, no solo son generadoras de vergüenza en la familia, sino también de dolor extremo. El abuso físico y verbal, el abandono generalizado tanto en la figura del enfermo primario, el alcohólico, como en el resto del grupo familiar, no solo no puede ser ocultado, sino que va tomando proporciones preocupantes. La esposa siente que no hay salida para la triste vida que le toca sobrellevar, motivo por el cual en algunos casos, hasta la idea de terminar con su vida pasa por su cabeza. La ruptura del vínculo matrimonial, es otra de las opciones que ella visualiza.
Hasta aquí, aunque de una forma breve, procuramos retratar a una familia disfuncional, como consecuencia directa del mal uso del alcohol. Sin embargo, en estas palabras finales, queremos llevar una cuota de esperanza a todas las familias bajo este proceso. Hay salidas, solamente que con empeño y sinceridad se las debe buscar. Es muy posible que no resulte fácil encontrarlas, pero si se logra romper con la negación y la justificación, mecanismos de los que hemos hablado, ya se ha dado un gran paso hacia la “libertad”… ahora solo queda procurar una ayuda idónea y profesional, la que no se debe dudar en buscar de la manera más urgente que resulte factible.
R.T.
Nota: Si deseas se desarrolle un tema específico, ya sea relacionado con las adicciones a las drogas o conectado a problemas de familia, simplemente me puedes escribir a mi dirección personal de correo electrónico, solicitando la incorporación o tratamiento del mismo (raul@caminosnuevos.com).
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