Peligro… un perfeccionista en la familia!!! March 17, 2008
Posted by raultarela in Uncategorized.trackback
Importante información: Este artículo lo preparé para la revista Génesis, el cual fue publicado en su última edición del mes de marzo del año en curso. Pero de acuerdo a lo solicitado por algunos lectores del medio escrito mencionado, dado que la tirada de la revista es de solo 10,000 ejemplares, y teniendo en cuenta el tema tratado, me solicitaron lo repitiera textualmente en mí página, a los efectos de poder dar la oportunidad de su lectura, a otras personas que residen en ciudades o países desde los cuales no pueden acceder a la nota de manera directa.
“Realmente admiro a María… es una mujer extraordinaria… tiene su casa que es un espejo y cada cosa en su lugar de forma inamovible, su pulcritud supera todo lo imaginable. Vive pensando en cada detalle que le permita mantener todo lo que está a su alrededor en orden y de manera impecable… la verdad es que no soporta observar ni el más mínimo detalle que pueda quebrar esta condición… claro… es algo difícil para los que con ella conviven…”.
Bueno, hemos comenzado este escrito, desarrollando un comentario imaginario, donde alguien destaca casi con admiración la condición de extrema limpieza y orden con la que una mujer mantiene su casa. Sin embargo, esto que a primera vista se ve como una condición digna de ser destacada, puede llevar implícita la presencia de una persona con un serio problema… el perfeccionismo. A esta altura de lo que estamos mencionando, alguno se preguntará: ¿Cómo, el perfeccionista no es un virtuoso?
No, nada más alejado de la realidad, ya que esta condición de perfeccionismo presente en algunos seres humanos, no es otra cosa que el resultado, en muchos casos, de sobrellevar la carga de un sentimiento de baja auto estima. Más allá de su pretendida muestra de seguridad, muy a flor de piel se encuentra un sentimiento de total inseguridad, lo que lo conduce a que su conducta adquiera formas obsesivas compulsivas. Cuando nos enfrentamos en cualquier orden de la vida, con un individuo, ya sea un hombre o una mujer, que se hace notar por sus exigencias hacia las otras personas como hacia si mismo, donde todo debe ser logrado “sin fallas” o donde “cualquier error” es motivo de insatisfacción, es casi con seguridad, que estamos frente a una persona emocionalmente desequilibrada.
Lo preocupante de esta situación, entre otras condiciones, es que aquellos que viven o actúan muy cercanamente a ellos, ya sea por razones familiares o de trabajo, suelen encuadrarlos como seres súper perfectos y con capacidades naturales destacables. Muy difícilmente se caiga en la cuenta (o no se desea caer en la cuenta), que esos seres tan “especiales”, son personas que deben manejarse de la manera que lo hacen, para sobresalir sobre los demás para ser admirados y aceptados e incluso para mejor aceptarse a sí mismos, aunque habitualmente no son conscientes de esta necesidad personal.
Las personas más próximas a estos seres, suelen verse atrapadas en sus exigencias, interpretando equivocadamente, que son individuos especiales y elegidos, a los que deben subordinarse, pues sus condiciones naturalmente “superiores”, así lo indican y recomiendan.
Es muy común, que al pretender conversar sobre esta temática con un “perfeccionista”, el resultado inicial sea que es inaceptable para el mismo, la simple sugerencia de que la realidad de lo que busca, es sumergirse en un estado de triunfalismo que no lo haga ver inferior a los demás, como conciente o inconcientemente él se siente.
Uno de los errores más conocidos que se presenta en estos casos, es que aquellas personas que sufren las presiones del “perfeccionista”, procuran evitar toda forma de confrontación con él, para no tener que entrar en un terreno de discusiones sin salida. Esto llega a tal punto, que no es extraño observar, como incluso cuando comete un error visible y palpable, se trata de justificarlo o ignorarlo como una forma de pasarlo por alto.
Habitualmente, los perfeccionistas son seres que tiranizan a todos los que están a su alrededor, especialmente a aquellos que son naturalmente hábiles y capaces, ya que en ellos encuentran “enemigos potenciales” que los pueden ensombrecer, lo mismo acontece con los débiles de carácter, a los que tienen amedrentados. Extrañamente casi no sucede así frente a individuos que cometen errores y se equivocan, pues en estas oportunidades se pueden mostrar como seres superiores, que entienden que hay personas que no llegan a ser como ellos, transformándose así en “perdona vidas humanitarios”, lo que los hace sentirse muy a gusto.
Se reconozca o no, convivir con un ser “perfeccionista”, es una dura y difícil tarea. No es sencillo estar constante o casi constantemente frente a alguien, que necesita auto proclamarse como un ser único en saber hacer las cosas, por lo que no pueden confiar tareas a otros que ellos no puedan supervisar y ordenar. Estos seres se declaran y presentan, como quienes no pueden convivir con los errores, jactándose en contrapartida, de lo que manifiestan son sus propias, excelentes y destacables capacidades. Esto los lleva a pretender manejar a su antojo, si se les permite, la vida de los demás.
Los orígenes de esta insana forma de ser, pueden ser varios, pero muy especialmente se pueden encontrar raíces en el hogar de formación que ha tenido el individuo, e incluso en el tipo de vida que debió sobrellevar. Estas son condiciones que dejan serias marcas en la personalidad y sentido de auto valorización de la persona.
La recomendación es buscar ayuda para quien padezca este mal, cuanto antes mejor. Esto deberá abarcar dos áreas bien definidas, la emocional y la espiritual. Un encuentro genuino con Jesucristo, puede llevar la solución a ambas.
R.T.
Nota: Si luego de haber leído esta columna o alguna otra escrita con anterioridad, en esta mi página, has encontrado que la misma o las mismas te han sido de ayuda, o simplemente interesantes a tu criterio, apreciaré tu colaboración en su divulgación (www.raultarela.com), dándola a conocer entre tus familiares, amigos o conocidos. Asimismo, no olvides la opción de escribirme tus comentarios o sugerencias, a la dirección de mi correo electrónico (raul@caminosnuevos.com). También te recuerdo que cada martes y jueves a las 08:30 a.m., hora del este de los Estados Unidos, puedes oír en directo vía Internet, mi segmento radial “Hablando en Familia” en Génesis 680 AM (www.genesis680.com).
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